¿Electricidad cara en 2021? Yo hago 50.000 km con un depósito en mi coche eléctrico

Si has visto las noticias durante el verano de 2021, me imagino que te lo pensarás dos veces antes de en encender una bombilla.

En mayo, justo antes del rally del precio de la electricidad, compré mi primer coche eléctrico: un Citroën e-C4. No parece el mejor timing, pero esta ha sido posiblemente la mejor compra que he hecho jamás.

La autonomía anunciada es de 350 km, aunque en mi caso la que consigo es de 250 km por carga, con una batería de 50kWh. Con la compra del coche estaba incluido un cargador de 7kW que me instalaron en el garage comunitario, conectado al contador de mi casa. No es el más potente, pero suficiente para carga completa por la noche.

Mis datos pre-compra

Estos son los datos de mi coche anterior:

COCHE GASOLINAEN EUROS
Combustible: gasolina 951,40€/litro
Depósito: 50 litros70€ para llenar el depósito
Consumo a los 100 km: 6 litros8,40€ cada 100 km
km por depósito: 833 km

En cuanto a la tarifa eléctrica que tenía, era el Plan Estable de Iberdrola con el que pagaba lo mismo a cualquier hora del día: 15,9 céntimos (impuestos incluidos).

Primer cambio de tarifa eléctrica

En junio, después de comparar por Internet todas las tarifas para coches eléctricos, cambié mi tarifa al Plan Vehículo Eléctrico de Iberdrola que es la más barata con diferencia (o eso pensaba yo en ese momento).

Cargando el coche entre la 1.00h y las 7.00h el coste por kWh es de 4,1 céntimos (impuestos incluidos), con lo que cargar a tope mi batería de 50 kWh son 2,07€, que me dan para 250 km. Mi coste por 100 km por tanto es de 0,83€. Con esta tarifa, el eléctrico es 10 veces más barato que el fósil.

Si gasto los 70€ de llenar el depósito de gasolina en cargar el eléctrico, tengo para 8.461 km; que no están nada mal, pero no son los 50.000 km del título. Sigue leyendo.

Por cierto, que si te preocupan las subidas constantes de la luz, estos precios son fijos, garantizados por 5 años por el suministrador.

Segundo cambio de tarifa eléctrica

En ese momento estaba tan alucinando por la brutal diferencia que se lo comentaba a todo el que se pusiera delante. Y en una de estas conversaciones, un vecino (gracias Santi) me dijo que él pagaba aún menos. Yo no me lo podía creer después de la comparativa que hice por Internet, así que me mandó su última factura de Curenergía y aluciné aún más.

Resulta que hay una tarifa llamada PVPC (Precio de Venta al Pequeño Consumidor) que yo no había encontrado y que hace que el Plan Vehículo Eléctrico parezca un atraco a mano armada. El precio del kWh en noches y fines de semana es de 0,7 céntimos (impuestos incluidos) !!!60 veces más barata que el fósil!!!

No todos los operadores la ofrecen. En el grupo Iberdrola en concreto, hay que contratarlo con Curenergía. Por mucho que busqué por Internet yo no fui capaz de encontrar los precios que vi en su factura. No aparecen ni en las webs de los propios suministradores, ni en las de los comparadores.

Así que, a pesar de la opacidad de la web y del machaqueo constante de los informativos, solicité el cambio que se hizo efectivo a finales de julio. Tengo que decir que no las tenía todas conmigo con este cambio porque la tarifa PVPC es variable (creo) y, aunque no veo prácticamente la televisión, cada vez que pasaba por delante de una, la subida de la luz era el monotema del verano.

La primera factura con la nueva tarifa era una incógnita. Llegó el 1 de septiembre y si entendía poco antes, ahora ya he pasado a no entender nada: los precios de mi factura de agosto eran exactamente iguales que los de mi vecino en junio, cuando se supone que se han batido todos los records. Este es el comparativo de las 3 tarifas por las que he pasado:

PLAN ESTABLEPLAN VEHÍCULO ELÉCTRICOPVPC
Precio kWH
Impuestos incluidos
15,9 cents 24h

4,1 cents 01-07h
16,8 cents resto
0,7 cents 00-08h y fin semana
4,8 cents 08-09h, 14-17h, 22-23h
15,4 cents resto

Aquí puedes descargar mi factura para que lo puedas comprobar, porque como digo no vas a encontrar estos precios en ninguna web (yo por lo menos no he sido capaz). Que no te extrañe lo bajo que es el consumo total (he estado fuera casi todo el mes). Los precios por kWh es el dato clave.

Por cierto que los precios de la gasolina también están en máximos históricos. Curioso que solo se hable de la electricidad en televisión.

50.000 km con un depósito

Volviendo al título del post, los kilómetros que se recorren por lo que cuesta un depósito de gasolina son:

GASOLINAELÉCTRICO PLAN VEELÉCTRICO PVPC
km por depósito (70€)833 km8.461 km (x10)50.442 km (x60)

El coste por cada 100 km es:

GASOLINAELÉCTRICO PLAN VEELÉCTRICO PVPC
Coste 100 km8,40€0,83€ (x10 más barato)0,14€ (x60 más barato)

Alucinante.

Pero comprar un coche eléctrico es muy caro…

Estos son los números de mi caso:

  • Entrada: mi coche de gasolina, tasado en 5.000€
  • Plan Moves II sin entregar vehículo para achatarrar: 4.000€
  • Cuota mensual: 180€ x 4 años
  • Última cuota: 13.000€ (que no pagaré)

Si a la cuota mensual le quito el gasto que tenía en gasolina (80€/mes) mi resultado es: coche nuevo por 100€ al mes.

Súmale a esto que los coches eléctricos no tienen mantenimiento, que no pagan ORA, que pueden entrar en cualquier zona restringida y que además son superdivertidos de conducir (esa potencia instantánea) y ahora me repites lo de que el coche eléctrico es caro.

Ayuda a la industria del automóvil: Deja de comprar coches

Imagino que al leer el titular, te habrán surgido 2 dudas: (1) ¿Por qué tengo que ayudar yo a la industria del automóvil? y (2) vaya forma de ayudar, no comprando sus coches.

¿Por qué debo ayudar a la industria del automóvil?

Porque la industria de automoción en España, supone casi un 10% de nuestro PIB y genera a 2 millones de puestos de trabajo. Hay ciudades o regiones que dependen en gran medida de alguna de las grandes fábricas de automóviles y su industria auxiliar: Valladolid, Vigo, Martorell, Zaragoza, Álava

Un colapso de esta industria, como el que se avecina, llevaría a la ruina a miles de familias y negocios, y sería una catástrofe económica y social a nivel nacional y, sobre todo, autonómico y local donde están ubicadas las fábricas.

Y este colapso se avecina por la disrupción del coche eléctrico, que va a desplazar por completo al de combustión. En España la fabricación de vehículos eléctricos es residual, con lo que un colapso en las ventas de coches de combustión, provocaría el cierre de las grandes fábricas y detrás de ellas, su industria auxiliar.

El coche eléctrico acabará con el de combustión

Cualquiera que esté medianamente informado tiene claro que el vehículo eléctrico va a desplazar por completo al de combustión. Lo único que falta por saber es cuando.

El motor eléctrico es superior en todos los aspectos al motor de combustión: conducción, consumo, aceleración, mantenimiento, coste de propiedad, durabilidad… Si esto no fuera suficiente, cada semana un nuevo país anuncia la prohibición de vender coches de combustión en fechas cada vez más cercanas: India, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Israel, Noruega, Holanda… Y grandes ciudades anuncian restricciones cada vez más fuertes al acceso a coches de combustión: Madrid, Barcelona, París, Copenhague

Lo único que está impidiendo al coche eléctrico arrasar al de combustión son las baterías: son caras y escasas, con lo que los coches eléctricos actuales son caros y aunque ya tienen autonomías válidas para +90% de los desplazamientos que hacemos, ese 10% que no cubren sin recargar, es una barrera psicológica.

Cuando haya baterías baratas y abundantes, al eliminar las únicas pegas que tiene el coche eléctrico (precio y autonomía), el motor de combustión dejará de existir. Porque no, la red eléctrica no va a tener problemas en absorber la nueva demanda.

La evolución de la baterías

Igual que el consumo de los coches de combustión se mide por los litros que consume cada 100 km, los coches eléctricos se miden por los kilovatios-hora (kWh) que consumen a los 100 km. Por tanto, la autonomía de los coches eléctricos se mide por el número de kWh que es capaz de almacenar su batería.

Y es justamente el precio de cada kWh lo que permite ver la velocidad de vértigo de la evolución de las baterías: según Bloomberg, el precio del kWh ha pasado de 1.000$ en 2010, a 200$ en 2017. Una caída del 80% y bajando.

Hay un consenso generalizado que cuando el precio de las baterías llegue a 100$/kWh, el precio de los eléctricos igualará a los de combustión, y será el fin de estos. Según las previsiones, este nivel de precios se conseguirá en 2024.

La irresponsabilidad de fabricantes, sindicatos y gobiernos

Fabricantes, sindicatos y gobiernos

Como cualquier transformación, aunque suponga asegurar el futuro, a corto plazo trae problemas: Para que las fábricas actuales pasen a fabricar vehículos eléctricos hay que invertir mucho dinero, hay que parar la producción para adaptar las líneas, hay que formar los trabajadores y, sobre todo, hay que despedir trabajadores, porque hacen falta menos (un coche eléctrico tiene 20 piezas vs 2.000 de un coche de combustión).

Los puestos directivos de los fabricantes siguen dominados por petrol-heads y nadie toma la decisión que todo el mundo sabe hay que tomar. Prefieren aguantar unos añitos más, estirando lo que puedan el chicle convencidos que son intocables. Y si quiebra, pues a recolocarse en otras empresas, y aquí paz y después gloria.

Los sindicatos, en lugar de mirar por el futuro de sus trabajadores, hacen el avestruz, y patéticamente piden que se retrase la llegada del coche eléctrico (como si alguien pudiese hacer algo). Eso si, cuando vengan los cierres, estarán los primeros en la manifestación: golpes de pecho, que cabrones, maldita globalización… Lo de siempre. La culpa de todos, menos de ellos.

Los gobiernos (supongo) que ven el problema que viene, pero como su objetivo es pasar los 4 años que les toca con los menos problemas posibles, pues pasapalabra y que se coma el marrón el siguiente. Y si no lo sabían, pues ya tienen algo más importante que hacer que el 99% de lo que vemos cada día en las noticias.

Esta inacción es una tremenda irresponsabilidad de todos los actores. Como los monos de la portada, ni ven, ni oyen, ni hablan y nos va a meter en un agujero tremendo a todo el país, va a llevar a la ruina a ciudades y regiones enteras, dejando a millones de personas sin trabajo, ni opción de encontrar uno.

Dejar de comprar coches, la única opción

Ya que ni los políticos estatales, autonómicos o locales, ni los sindicatos, ni los fabricantes quieren saber nada, tendremos que ser nosotros, los ciudadanos los que tomemos la iniciativa: No por el bien de los fabricantes, que deberían extinguirse como dinosaurios que son, sino por el de toda esa gente que depende de ellos.

Dejemos de comprar coches de combustión o híbridos. Y dejemos de hacerlo ya.

Una caída en picado de sus ventas, en lugar de hacerlo poco a poco, es la única forma de que esos directivos actúen, ahora que están a tiempo. Porque esperar 5 años a transformarse, es dar demasiada ventaja a Tesla y los 487 fabricantes chinos de coches eléctricos (si, has leído bien, 487 fabricantes). Tesla se comerá la parte alta del mercado y los chinos el resto.

Por mucha imagen de marca que tengan, esto será insalvable: ni por precio, ni por capacidad de producción de baterías (sin batería no hay coche eléctrico) van a poder competir. Y si no compiten, se cierran fábricas, se deja de comprar componentes, desaparece el 10% de nuestro PIB y a ver quién da de comer a 2 millones más de parados.

Ayuda a tu país, a tu comunidad, a tu ciudad: no compres coches

No compres coches que no sean eléctricos: ni de combustión, ni híbridos que son el timo de la estampita de la industria.

Tenemos que conseguir la transformación de la industria automovilista cuando aún está a tiempo, por el bien de todos.

Transformar el sector va a provocar que se pierdan muchos puestos de trabajo, pero la alternativa es infinitamente peor: perderlos TODOS.

Foto portada by Joao Tzanno on Unsplash

El efecto Harvey Weinstein o porqué el motor de combustión desaparecerá en 2025

Se cumple un año del caso Harvey Weinstein, y muchas cosas han cambiado en lo referente al acoso sexual, por lo menos en Estados Unidos.

Harvey Weinstein, para quien no lo conozca, era un todopoderoso productor de cine que ha estado durante 30 años exigiendo favores sexuales a actrices como única forma de acceder a papeles en películas de su productora. Durante estos 30 años, aunque lo que ocurría era un secreto a voces en el mundillo, todo el mundo lo aceptaba como el status quo. Es así como funciona esto: si quieres trabajar en Hollywood, tienes que pasar por el aro. Lo normal, ¿no?

Hace un año, dos periódicos estadounidenses destaparon el caso y se inició el principio del fin de este mal bicho. El tema no daría para más, sino fuera porque a raíz de la caída de Weinstein, se inició el movimiento #metoo, que ha conseguido destapar otros casos de abuso en otros sectores y países, provocando la caída de cientos de poderosos que hasta entonces se creían intocables.

La caída de Weinstein fue como un despertador: Que resulta que esto no era lo normal, que lo creíamos un mal necesario durante décadas no lo es y que hay otras formas de hacer las cosas que no nos destrozan la vida.

Salvando las distancias, algo muy similar es lo que va a pasar con los coche, porque…

El coche de gasolina es una mierda

Así como suena. La tecnología del motor de combustión es una auténtica mierda, porque por mucho que haya avanzado, un coche con motor de combustión sigue siendo un trasto que mete ruido, que genera gases malolientes y perjudiciales para tu salud y para el planeta, que a los 5 años de comprarlo, o lo cambias, o empiezas a gastarte un dineral en reparaciones, que desperdicia el 85% del combustible en calor; si ese combustible que nos venden a precio de oro…

Y si lo que te gusta es conducir, para cada modelo de gasolina de alta gama hay un Tesla que lo deja tirado sin ningún tipo de piedad. No creo que haya mejor prueba de que el motor de combustión es una basura. Llega un novato y en menos de 6 años lanza coches eléctricos que humillan los mejores modelos de fabricantes con décadas de historia y miles de millones en I+D, y por una fracción de su precio.

Más de cien años nos han hecho tragar como normales con cosas, que si hoy día nos las plantearan de nuevas, sería absolutamente imposible que las aceptáramos: Piensa en lo absurdo que sería ir a tu ayuntamiento a pedir permiso para instalar una central de carbón en medio de la ciudad. Pues ese mismo ayuntamiento que no te deja montar tu central de carbón porque contamina demasiado, ni pestañea (pestañeaba) cuando cientos de miles de coches circulan todos los días por sus calles envenenando el aire con sus tubos de escape.

Fíjate si daremos por hecho que es normal que nos envenenen, que hay ciudades en la que no puedes ni fumar en la calle, pero no tienes ningún problema en entrar con tu coche y contaminar el aire mil veces más que con el cigarrito.

Un mal necesario… o no

Hasta hace poco se podría considerar como inevitable, pero ya no. Desde hace tiempo existe una alternativa al motor de combustión: el coche eléctrico, que lo tiene todo, pero que choca de frente con los intereses de dos de las industrias más poderosas del mundo: la petrolera y la automoción.

Si, la industria del automóvil no quiere ver al coche eléctrico ni en pintura: un coche que no se estropea, que no tiene mantenimiento y con un motor con el que puedes hacer un millón y medio de kilómetros, claramente no interesa a una industria que lleva 100 años viviendo de tus averías y de que te compres un coche nuevo cada pocos años.

Si a los Volkswagen, Toyota y compañía les hubiera interesado el coche eléctrico, hace muchos años que todos conduciríamos uno; pero ha tenido que ser alguien de fuera – Tesla – el que rompa la baraja.

Pero yo he visto el anuncio del e-tron de Audi

Yo también lo he visto y me ha encantado, pero la realidad es otra. Los fabricantes tradicionales van a vender coches eléctricos por obligación: o cumplen unos objetivos de emisiones a nivel de marca o les van a caer unos multazos espectaculares en Europa y no van a poder vender en China.

El motor de combustión es el Harvey Weinstein de nuestra era

Este trasto dañino y sus tremedamente poderosos matones llevan 100 años entre nosotros, pero tienen los días contados por ese efecto Harvey Weinstein que va a abrir la mente del consumidor medio: Que no es verdad, que ya no hace falta pagar un dineral en gasolina para que mi coche ande, que ahora que mi coche no envenena a nadie porqué tengo que tragarme el veneno del tuyo, que no hace falta destrozar el planeta para poder desplazarme, que mi coche puede hacer 1 millón de kilómetros sin pasar por el taller…

Este despertar colectivo va a venir dado por la conjunción de 3 vectores de cambio:

1 – El efecto evangelizador

Si, lo reconozco, los abogados del coche eléctrico somos unos cansinos, somos el proverbial cuñao. Pero es que comprate un coche eléctrico es como el picotazo de la araña radioactiva de Spiderman: te convierte en un Cuñaeitor. Un superhéroe cansino, pero con una buena causa.

El caso que ellos se lo buscan. Cuando tus vecinos ven que te pasas al eléctrico y que no solo no te pasa nada, sino que estás encantado, pues te preguntan. Yo creo que lo que más influye es la cara que se te queda cuando te dicen que con los 50€ con los que llenas el depósito cada 15 días, ellos tienen para 3 meses. Además de plantar la semilla del cambio en tu cabeza, esa cara multiplica por n el efecto Cuñao: quieres volver a verla en el resto de tus vecinos, lo necesitas. Eres un Cuñaeitor 😉

2 – Los coches eléctricos que tienen que vender los fabricantes

Los Volkswagen, Mercedes, BMW, FIAT y compañía tienen que vender coches eléctricos, aunque no quieren. No les queda otra. Y, como cualquier cosa que haces obligado, la van a hacer mal.

En este caso, no es que se vayan a dar un tiro en el pie, es que se van a volar las dos piernas. Porque aunque lo hagan de mala gana y con unidades contadas, el hecho de que fabriquen, anuncien y vendan coches eléctricos, va a hacer que estos coches sean aceptables para el gran público.

Sin querer, van a validar al coche eléctrico como opción para todo el mundo y no para cuatro frikis abraza-árboles. Si Audi anuncia un coche eléctrico, es que ya cualquiera puede comprarse un coche eléctrico.

3 – Las restricciones de países y grandes ciudades

Sería más exacto decir los anuncios de las restricciones. El simple anuncio de que a partir de tal año los coches con motor de combustión ya no van a poder entrar en la ciudad es suficiente. No hace falta esperar a que se apliquen.

En España, han bastado medidas light en Madrid y Barcelona  y una frase de la nueva Ministra de Energía para que las ventas de Diesel se desplomen. Precisamente en Madrid se empiezan a aplicar restricciones muchísimo más duras a partir de febrero de 2019 de las que creo que casi nadie se está enterando. Veremos lo que pasa cuando nos demos cuenta que ya no podemos entrar en media ciudad con nuestro coche.

Y ya a otro nivel, está el incremento constante de países que directamente ya han anunciado la prohibición de vender coches de combustión: Dinamarca, Israel, Francia, Reino Unido… cada vez son más y ponen el plazo más cercano.

España no anuncia restricciones porque a ver qué hacemos con las inagotables reservas de petroleo que tenemos. Así somos.

¿A quién le vamos a comprar los coches eléctricos?

La industria automovilística europea y americana lo va a pasar muy mal. O cambian su actitud inmediata y radicalmente, o no van a llegar a tiempo y van a provocar una catástrofe de destrucción de empleo. Grandes marcas quebrarán y serán compradas por los chinos para vender sus coches con una marca de prestigio.

Así que los coches eléctricos los compraremos a Tesla y a los fabricantes chinos que ya están preparando el desembarco en Europa y USA.

Entonces, ¿el motor de combustión se prohibirá en 2025?

No, pero no va a hacer falta: Nadie en su sano juicio va a hacer la 2ª inversión más alta de su vida en algo que no solo es posible no vaya a poder usar en el día a día, sino que cuando lo quiera vender, nadie se lo a comprar.

Algo que era normal, simplemente pasa a ser una pésima opción. ¿Vas a ser tu el último que se compra un coche de gasolina? Porque lo único que está claro es que a alguien le va a tocar ser el último y la cara que se le va a quedar al pobre va a ser antológica.

No seas tu el último, ni te compres un coche de combustión ahora, porque cuando quieras venderlo, no vas a poder. Ah, y no caigas en la trampa de los híbridos, el tocomocho de la industria automovilista.

Probamos un coche de gasolina

Este post es la traducción de este artículo del Club Tesla de Suecia que me encantó, porque cuenta de una forma distinta la disrupción que el coche eléctrico está provocando en la industria de la automoción, y la que provocará en la petrolera.

El artículo cuenta una prueba de conducción de un coche de gasolina por alguien que solo ha utilizado coches eléctricos. Claramente es una ficción, aunque no tanto: Si utilizas un coche eléctrico, volver a uno de gasolina, es como volver a la prehistoria. Once you go electric, you never come back.

Habiendo oído tantas cosas buenas sobre los coches de gasolina, hemos decidido probar uno. Dicen que combinan un precio barato con una gran autonomía y una recarga rápida. Sobre el papel una combinación ganadora, pero ¿cómo será en la vida real?

Nos sentamos en el coche de pruebas en el local del vendedor. Los fabricantes de coches no venden los coches ellos mismos, sino a través de talleres de reparación independientes que actúan de intermediarios. Podría sonar como un mal presagio comprar el coche de un taller de reparaciones que quieres visitar lo menos posible; pero aparentemente no puedes comprarlo directamente del fabricante, sino que debes ir a través de estos intermediarios.

Así que nos sentamos en el coche y pulsamos el botón START. El coche de gasolina rugió y empezó a funcionar. Podías oír el sonido del motor y todo el coche vibraba como si algo estuviera roto, pero el vendedor nos aseguraba que todo iba bien. De hecho, el coche tiene un motor eléctrico y una batería microscópica, pero solo se usan para arrancar el motor de gasolina – el motor eléctrico no mueve las ruedas. El motor de combustión usa un depósito lleno de gasolina, un combustible fósil líquido, para propulsar el coche explotando pequeñas gotas del mismo. Aparentemente son estas pequeñas explosiones las que oyes y sientes cuando el motor está funcionando.

El motor de gasolina está formado literalmente por cientos de partes móviles que deben tener una tolerancia de centésimas de milímetro para que funcione. Empezamos a entender porqué son los talleres los que venden los coches – ¿estarán esperando a que algo se rompa en el coche que ellos puedan arreglar?

Pusimos una marcha y arrancamos con un tirón. El tirón no fue por una aceleración extrema, sino porque parece que los motores de gasolina no se pueden conducir tan suavemente como los eléctricos. De hecho, la aceleración no apareció por ningún sitio, porque ¡no pudimos poner el coche a más de 40 km/h! Para entonces el motor de gasolina literalmente aullaba y todo el coche temblaba violentamente. Convencidos de que algo se debía haber roto, paramos el coche. El vendedor nos explicó entonces que con los motores de gasolina debes “cambiar marchas” de forma habitual. Entre el motor y las ruedas no hay un engranaje con una relación fija, sino una variable. Hay 5 marchas diferentes que puedes seleccionar, consiguiendo aumentar la velocidad con ello. Es, como aprendimos rápidamente, muy importante que usemos una marcha adecuada cada vez ya que, en caso contrario, ¡el motor o se para, o puede quedar seriamente dañado! Necesitas entrenar mucho para aprender a seleccionar la marcha correcta en cada caso – aunque hay modelos con cambio automático que lo hacen por ti. En el coche de cambio manual, necesitábamos cuidar permanentemente el motor para no dañarlo. Muy estresante.
Preguntamos si se podía apagar el ruido constante del motor, que francamente nos molestaba para oir la radio. Pero no se podía. Muy molesto, la verdad.

Después de conseguir una velocidad aceptable con el intrincado cambio de marchas, nos aproximamos a un semáforo. Soltar el pedal del acelerador no sirvió para frenar de forma considerable, tuvimos que usar el pedal del freno para detener el coche. ¡Nos sorprendió mucho oír que los frenos eran completamente mecánicos! Lo único que generan es calor – ¡frenar no mete gasolina regenerada en el depósito! Suena como un gran desperdicio, pero en breve fue a peor.

Cuando nos paramos, el motor seguía funcionando y el coche vibrando – ¡incluso con el coche totalmente parado! El motor seguía quemando gasolina sin mover el coche hacia adelante. ¿Realmente podía ser esto cierto? Si, nos explicó el vendedor, esto pasa con los coches de gasolina: el motor siempre está funcionando y quemando gasolina – incluso cuando el coche está detenido. Aunque parece que hay algunos modelos que apagan el motor en un semáforo en rojo. Bueno, esto parece que tiene mucho más sentido.

Después de un rato fuimos a una gasolinera donde pudimos cargar el coche. El coche indicaba que le quedaba aún medio depósito, ¡pero quisimos probar la famosa carga super-rápida de los coches de gasolina! Así que fuimos a la gasolinera y abrimos el tapón del depósito. La boquilla de llenado es muy parecida a la del conector de carga, pero no son electrones lo que sale de ella, sino gasolina. La gasolina es un líquido altamente cancerígeno, apestoso e inflamable que se deriva de plantas y animales extinguidos hace millones de años. La gasolina es bombeada a un depósito dentro del coche, que entonces va por ahí con unos 50 litros de este peligroso líquido dentro.

Metimos la boquilla en el coche, pero nada sucedió. El vendedor nos explicó entonces que ¡debemos pagar por el combustible! Algo muy parecido a esos cargadores rápidos tan caros que algunas compañías eléctricas han puesto. Una vez que pusimos la tarjeta de crédito pudimos empezar a recargar. ¡Fue tremendamente rápido! ¡En solo 2 minutos llenamos el depósito al máximo! Pero había 2 contadores en la bomba: uno que marcaba el número de litros que habíamos repostado y otro que mostraba lo que nos iba a costar. Y ese contador ¡giraba tan rápido que no podíamos seguirle el ritmo! Claro que llenamos el depósito en solo 2 minutos, ¡pero nos costó la increíble cantidad de 30€! Una carga completa nos hubiera costado el doble – ¡una barbaridad de 60€! Maldijimos nuestra suerte porque parece que habíamos escogido una de las gasolineras más caras, y empezamos a preguntar al vendedor qué otras alternativas había: ¿Cuánto cuesta recargar en casa, y cuantas gasolineras gratuitas había?

El vendedor estaba completamente perplejo y nos explicó que no es posible recargar los coches de gasolina en casa, y que no hay gasolineras gratuitas. Tratamos de explicarle nuestras preguntas por si no las había entendido bien, pero insistió en que no se podía. Parece ser que tienes que ir a la gasolinera varias veces al mes a recargar tu coche de gasolina a esos precios exorbitados – ¡no hay alternativas! Pensamos que era muy extraño que ningún fabricante de coches de gasolina hubieran lanzado sus propias gasolineras gratuitas.

Ni siquiera hay gasolineras que te permitan recargar más despacio a menor precio. Empezamos a calcular el precio contra el consumo y llegamos a escandalosa conclusión que el coche de gasolina ¡cuesta unos disparatados 12€ cada 100 km! Claro que los coches eléctricos pueden llegar teóricamente a esas cantidades si recargas en uno de los cargadores más caros del país – pero ¡para los coches de gasolina no hay alternativas más baratas! Mientras que los coches eléctricos los puedes cargar cómodamente cada noche en tu casa por 2€ cada 100 km, los coches de gasolina deben darse varios paseos para recargar a esos precios desorbitados Mensualmente el coste de un coche de gasolina puede superar fácilmente los 100€, ¡solo por la gasolina! Empezamos a entender porqué son tan baratos de comprar – utilizarlos es extremadamente caro.

También empezamos a entender por qué hay tantas estaciones de gasolina por todos lados: los coches de gasolina deben ir allí siempre para recargar. Imagina que solo pudieras cargar tu coche eléctrico en los cargadores rápidos más caros – ¡y en ningún sitio más!

Con esto en mente, acabamos en un atasco y estaba horrorizado porque el motor de gasolina seguía quemando esas caras gotas de gasolina, incluso cuando el coche no se movía nada o se movía muy poco. Con los vehículos de gasolina es muy fácil entrar en la ansiedad del gasto – ¡sintiendo que el coche está literalmente quemando tu dinero! La ausencia de carga barata en casa y la no regeneración de gasolina cuando frenas suena como un disparate económico – más aún cuando toda la gasolina debe ser importada del exterior.

Devolvimos el coche a las instalaciones del vendedor, pusimos el freno de mano y salimos del coche. ¡El motor de gasolina seguía encendido! Parece que debes apagar manualmente la combustión de ese preciado líquido.

Pero quisimos ver el motor de gasolina, así que el vendedor abrió la capota. Toda la parte delantera del coche estaba completamente llena de tubos, guarniciones, depósitos de líquidos y en medio de todo un enorme y tembloroso bloque de hierro fundido que parece que forma el motor. ¡No había espacio para el equipaje en la parte delantera del coche! A pesar del enorme tamaño, el ruido y la vibración, el motor casi no llegaba a los 100 cv. El motor estaba extremadamente caliente y nos quemamos cuando lo tocamos. Y eso que era un cálido día de verano y el motor no necesitaba generar calor para el habitáculo.

También nos preocupamos al pensar ¿qué pasa si te chocas con un coche de gasolina? El bloque de hierro fundido que ocupa la mayor parte del compartimento del motor ¡está justo en el centro de la zona de colisión! ¿Dónde va si colisionas? ¿Acabará en nuestro regazo? El vendedor nos aseguró que el motor en ese caso, de alguna manera queda doblado debajo del coche, pero no pudimos evitar la impresión de que el bloque del motor estaba justo en el centro y con las vigas de seguridad a su alrededor, lo que seguramente perjudica su funcionalidad. No tener esa masa de 100 kg de hierro en el frontal del coche hace mucho más fácil construir coches seguros. Y el depósito de gasolina a menudo pierde combustible después de un accidente, con lo que el líquido inflamable se derrama y ¡se incendia!

Del motor, bajo el coche, sale el sistema de escape – una especie de chimenea para los gases que genera el motor. Cuando quemas la gasolina cancerígena, un montón de gases nocivos se producen. El coche limpia los gases más peligrosos, pero lo que queda es liberado al aire detrás del coche. Aún es insano respirarlo – ¡y huele muy mal! ¿Y se permite que los coches de gasolina emitan esos gases nocivos en medio de nuestras ciudades? No confundas los tubos de escape de los coches de gasolina con los de pila de combustible, ya que las pilas de combustible de hidrógeno solo emiten vapor de agua, mientras que los coches de gasolina expelen gases nocivos, incluyendo dióxido de carbono que contribuye a un calentamiento global catastrófico para la Tierra.

Agradecimos al vendedor por la prueba, sacudimos nuestras cabezas y le devolvimos la llave. Se percató que no iba a hacer negocio con nosotros, con lo que salvo por un poco convincente intento, no trató de vendernos más el coche.

En la vuelta a casa en nuestro coche eléctrico empezamos a ver de forma completamente distinta a nuestros pobres compañeros de viaje que todavía tiene que poner gasolina en su coche. Aunque pronto llegará su turno para cambiar

FUENTE Tesla Club Sweden